Hay una escena que se repite cada año en las oficinas contables de Colombia. Llega diciembre y de repente todo el mundo entra en pánico: soportes que faltan, cuentas que no cuadran, cartera que nadie sabe si es cobrable, inventarios que hace meses no se revisan, provisiones que se olvidaron. Y en medio, el empresario preguntando por qué el resultado del año se ve tan diferente a lo que él pensaba.
Ese caos no es inevitable. Es el resultado de haber dejado todo para el final.
Estamos en septiembre. Faltan tres meses para el cierre del año fiscal, y esos tres meses son la diferencia entre llegar a diciembre con la casa en orden o llegar corriendo detrás de los errores.
En este artículo le explicamos qué revisar ahora para que su cierre 2026 sea un ejercicio limpio y no una emergencia. Con los pies en la tierra, sin lenguaje de auditor.
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¿Por qué el cierre contable se convierte en una emergencia cada año?
No es porque el cierre sea difícil. Es porque llega sin preparación.
Durante el año, la contabilidad va corriendo detrás de la operación: se registran las facturas del mes, se pagan los impuestos que vencen, se atiende el requerimiento que llegó. Nadie tiene tiempo de detenerse a mirar si la cuenta de proveedores refleja lo que de verdad se debe, si la cartera está actualizada o si los activos fijos siguen ahí donde dice el libro.
Y entonces llega noviembre y toca hacer todo eso al mismo tiempo, mientras se preparan las declaraciones, se atienden los clientes de fin de año y se cierra la nómina con la prima y las vacaciones acumuladas.
El resultado siempre es el mismo: un cierre hecho a las carreras, con ajustes de última hora, con provisiones estimadas al ojo y con un dictamen que sale con salvedades porque no hubo tiempo de soportar todo bien.
La forma de romper ese ciclo es empezar temprano. Y temprano es ahora, no en noviembre.
Si nunca ha visto una guía práctica del cierre en sí mismo, tenemos otra sobre cómo realizar un adecuado cierre contable que le puede servir de complemento. Este artículo es sobre lo que pasa antes de esa guía.
¿Qué debe revisar en septiembre y octubre?
Aquí no se trata de hacer el cierre por adelantado. Se trata de detectar los huecos que después van a doler.
Concilie los saldos de bancos hasta hoy
No espere a diciembre para descubrir que hay tres meses de partidas conciliatorias pendientes. Cada mes que pasa sin conciliar es un mes más de errores acumulándose.
Revise la antigüedad de la cartera
¿Cuánto tiene de más de 180 días? ¿De más de un año? Esa cartera muy probablemente no se va a cobrar, y va a tener que ir contra resultados. Mejor identificarla ahora que el último día de diciembre.
Cruce sus obligaciones tributarias con lo que aparece en el RUT
¿Está seguro de que su empresa está declarando todos los impuestos que le corresponden? ¿No hay un impuesto local que quedó por fuera? Un requerimiento en enero por algo que no se declaró en 2026 es una sanción que se pudo evitar.
Verifique que los estados financieros parciales cuadren
Si a septiembre sus reportes internos muestran una utilidad y la que arroja diciembre es completamente distinta, hubo un problema en el camino. Detectarlo ahora es corregirlo; detectarlo en el cierre es rehacerlo todo.
Revise el cumplimiento de la nómina electrónica
Los meses sin transmitir el documento soporte de nómina electrónica afectan la deducción de salarios en renta. Es uno de los errores más caros y más comunes que aparecen en los cierres. Si tiene dudas sobre cómo funciona, repase nuestra guía de nómina electrónica en Colombia.
¿Cómo saber si su cartera y sus inventarios están listos?
Estos dos frentes son los que más problemas dan en cualquier cierre, y los que más se descuidan durante el año.
En cartera, la pregunta clave no es cuánto le deben, sino cuánto de eso es realmente cobrable. Bajo NIIF, la provisión tiene que soportarse con evidencia real de deterioro, no calcularse al ojo. Eso implica sentarse cliente por cliente, mirar la antigüedad de la deuda y estimar, con base en el historial, cuánto va a entrar de verdad. Los clientes con más de 360 días de mora casi nunca pagan, y mantenerlos en el balance como si fueran activos infla artificialmente la posición de la empresa.
En inventarios, la pregunta clave es qué tan real es el conteo del libro. ¿Cuándo fue la última vez que hicieron un conteo físico? ¿Cuánto hay de producto obsoleto que ya nadie compra? ¿Cuánta merma se ha ido sin registrar? Diciembre es tarde para descubrir que en el balance hay 200 millones de inventario que en la bodega no existen.
Un cierre limpio empieza por tener estos dos frentes en orden mucho antes de que llegue el 31 de diciembre.
Checklist
¿Qué tan lista está su empresa para el cierre 2026?
Marque lo que ya tiene en orden. Lo que quede sin marcar es su lista de tareas para octubre.
Marque los puntos que ya tiene resueltos para ver cómo llega al cierre.
¿Cuáles son los ajustes que casi todos olvidan hasta diciembre?
Estos son los ajustes que aparecen cada año, casi siempre a última hora:
- Provisión de prestaciones sociales. Prima, cesantías, intereses sobre cesantías y vacaciones. Todo lo que el empleado se ganó durante el año debe estar reflejado a 31 de diciembre, no solo lo que se pagó.
- Depreciación de activos fijos. Aplicada durante todo el año, no dejada para un solo ajuste anual. Un activo mal depreciado (o sin depreciar) afecta directamente el resultado y la base gravable.
- Provisión del impuesto de renta. Al cierre hay que estimar el impuesto que se pagará el año siguiente y reconocerlo como un pasivo. Muchas empresas lo omiten y su resultado del año queda inflado.
- Diferencia en cambio. Si tiene operaciones o cuentas en dólares, hay que reconocerla a la TRM de cierre. Se olvida con frecuencia y después aparece como una discrepancia inexplicable.
- Pasivos estimados. Litigios en curso, garantías, obligaciones ambientales. Todo lo probable y cuantificable debe estar en el balance, no en un cajón.
¿Qué decisiones fiscales todavía puede tomar antes del cierre?
Este es el aspecto que más plata deja sobre la mesa cuando el empresario no se sienta a planear con tiempo. En el último trimestre todavía hay margen para tomar decisiones que optimizan la carga tributaria del año.
Compras de activos con beneficios fiscales
Si estaba pensando en invertir en tecnología, maquinaria o vehículos, hacerlo antes del 31 de diciembre puede darle beneficios en la declaración de este año que ya no aplican si la compra se hace en enero.
Aportes voluntarios a pensión o a cuentas AFC
Para los socios que son personas naturales, estos aportes reducen la base gravable de su renta personal si se hacen antes del cierre del año.
Cambio de régimen tributario para 2027
Si su empresa está en el Régimen Ordinario pero le convendría más el Simple, o al revés, el análisis hay que hacerlo ahora, porque los plazos vencen a comienzos de año. Según el artículo 909 del Estatuto Tributario, para pasarse al Simple el RUT se actualiza a más tardar el último día hábil de febrero de 2027, y para volver al Ordinario, antes del último día hábil de enero. Puede repasar las diferencias en nuestra guía sobre Régimen Simple o Régimen Ordinario: cuál le conviene.
Aprovechamiento de créditos fiscales pendientes
Retenciones en la fuente acumuladas, saldos a favor, descuentos por donaciones o por inversiones específicas. Todo eso hay que revisarlo antes del cierre para asegurarse de que quede reflejado.
Depuración de gastos no deducibles
Identifique qué gastos del año no van a ser aceptados por la DIAN y proyecte el impacto en el impuesto. Si el número asusta, todavía hay tiempo de actuar.
Un buen equipo contable no espera a marzo para hacer estas cuentas. Las hace en octubre, con el ejercicio todavía abierto y con margen para maniobrar.
¿Dónde y cómo dar el siguiente paso?
Si llegó hasta aquí pensando «uf, no tengo idea de si mi empresa está preparada para el cierre», esa duda ya vale la pena resolverla. Faltan tres meses, pero se van a ir rápido.
En Marín Ríos Consultores hacemos un diagnóstico previo al cierre: revisamos el estado real de su contabilidad hoy, identificamos los huecos que van a doler en diciembre y le damos un plan concreto para llegar al 31 con la casa en orden y no en emergencia.
Un cierre limpio también significa mejores decisiones fiscales, un dictamen sin salvedades y estados financieros que sí le sirven a su empresa cuando el banco, un socio o la DIAN se los pidan. Si viene arrastrando desorden con su contador actual, quizás valga la pena revisar antes nuestra guía sobre cómo saber si necesita cambiar de contador.
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